REVISTA LITERARIA
Edición Nº I

Aníbal Silvero Posadas- Misiones
LA VIDA NOS ENGAÑA
La vida nos engaña
El cielo no es azul
ni el viento errante
ni el agua transparente
Los semáforos no están
en las esquinas
tramitando obstáculos
El sol no quema el suelo
Ni el tiempo pasa
Aún las noches engañan
vendiendo obscuridades
que no existen
No estamos aquí
No estamos
El poema es humo
en hoguera mental
dislocados se consumen
angustias y deseos
pena y proyectos
donde muere y nace el yo
a cada instante
Me detengo ante la página
del hoy
porque no es cierta
Nada es real
Aquí no hay ángeles ni diablos
apenas nuestra estúpida soberbia
de creernos en el medio
de la nada
Tampoco amor, ni tiempo
No hay espacio
Sólo huellas que pasan
Huellas que pasan.
ELLA NUNCA QUISO
Ella jamás dejó verter una esperanza
en su fino oropel de ángel sin dueño
su dulce corazón huyó en nostalgias
se llevó con sus alas mis ensueños
Me negó su calor, su amor, su mansa
complacencia al dolor, su fiel mirada
Su terciopelo blanco de silencios
no golpeó jamás mi puerta franca
Se marchó como el viento en las estepas
dejándome a merced de las escarchas
Ella no quiso nunca hablar conmigo
Y aún conserva parte de mi alma.
Blanca Salcedo - Formosa
ESPUMA
Era el perfume del jabón lo que sentía, sólo el perfume, un poco metálico por la posición… pero era el perfume. Ese aroma fresco, mezclado con agua, que la envolvía, acariciando la piel que hacía del baño una delicia especial. Una ceremonia que repetía mientras que limpiaba el cuerpo y dejaba que su mente vagara sin preocupaciones, etérea, lavando sin apuro las penurias de cada día… A pesar de los temores y los sueños… no como ahora, con ese olor que se iba adentrando en su mente, abriéndose paso por las fosas nasales, llenándolas de realidades que no siempre sorteaba, envuelta en espuma. Por eso centraba su atención en recordar a sus hijos, bloqueando todo lo otro… los dos que había parido y criado con tanto esfuerzo y esperanza; muchas esperanzas, claro. Pero una mujer que trabaja todo el día tiene que aceptar que sus intenciones no sirven mucho en la práctica materna pero son muy útiles a la hora de recriminar y echar culpas, también sirven para que ellos justifiquen todo lo que no pudieron o no quisieron ser. Ese fue el argumento que la dejó muda cuando Natalia, la mayor, le dijo que estaba embarazada y se iba a vivir con ese tipo, tan viejo para ella, y tan depravado y astuto, que le había cegado a tal punto que no se animó a decirle que había tenido un romance con ella hacía mucho y que era por eso que no quería que hablara, aunque su hija jamás le hubiese creído, como no le creyó nunca que ella trabajaba solamente, que no tenía amantes o todas esas cosas que le tiró de golpe a la cara, como una lluvia de barro antes de irse. Ella sólo pudo quedarse quieta mirando el tablero de la puerta donde parecía vibrar aún el portazo de la partida y luego llegar al baño, abrir a tope los grifos y meterse bajo el agua helada, dejándose ir junto con la corriente que se arremolinaba a sus pies, largo rato, hasta que se dio cuenta que se estaba jabonando sobre la ropa y tuvo ganas de reír, total, ya no le quedaban lágrimas y ni se notaba entre tanta agua… así que se quedó sólo con el varón, que no paraba en casa y a veces venía borracho, pero era una compañía. Y con él fue descubriendo también que las ideas que tenía la hija perdida no estaban muy distantes de las del que permanecía, sólo que tenía un tinte oscuro de visión masculina. Por lo que llegó a la conclusión que, fuera como fuese, iba a perder la batalla. Y así fue, un día cualquiera él le comunicó enfáticamente que tenía una mujer y que, o la traía a la casa o se iba. Y ella se imaginó en un instante su pequeña casa invadida, sus cosas confiscadas y tuvo una fugaz visión de una madriguera atacada por una serpiente… y dijo que no… y se quedó sola, ocultando su pena en una ducha eterna.
Por eso la fascinaba la espuma, lavando y perfumando sus poros salinos de tanta angustia, con ese aroma, tan etéreo, tan fresco… no como ese olor acre de la sangre que no quiere ver y que va girando lentamente sobre la losa blanca, mezclándose con el agua y la espuma que la hizo resbalar… y ella no la mira, sólo huele el perfume, total ya no importa, la cabeza quebrada ya no le duele y a cada momento más libre, siente como toda ella se va deslizando mansamente en un remolino alucinado hacia un orificio oscuro que la va succionando…
Fuente: Revista Literaria Con Voz Propia
Cuentos del libro “Micrón”
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Fabricaba caleidoscopios y los vendía en la feria. Los transeúntes pensaban que era un simple artesano.
Nadie comprendía que él construía universos porque éste no le bastaba.
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La gota se formó despacio. Fue una esfera perfecta.
Luego bajó, alargada y húmeda por superficies curvas y espacios vacíos.
Se estrelló sin sonido alguno.
Las flores murieron en ese lugar, ahora de sal…
ese efecto suele a veces tener una lágrima.
Silvia Barberini Eldorado Misiones
Del libro “Ondular”
ONDULAR

... lugar perfecto, apenas vislumbrado,
donde ondulan el deseo y la
alucinación...JJSaer.
1-
Hay una perfección en la palabra
Perfección ajena a la vida
un lugar del sin lugar
donde prosperan los amantes
como riguroso motor que anda
y anda
no falla
donde corren días y noches
sin otra imagen
que la voz deseada, emitiendo la palabra
seres parados, sin circunstancias
un hombre y una mujer sin mundo
clamándose para poder seguir viviendo ...
Pero abro los ojos y caigo
sí paro
Nada.
trago
a veces con pan o chocolate:
es kitsch
radical, absurdo
es la locura que avanza, gigante
estentórea
un tipo de pueblo
un perversito
lo correcto
Un señor de largos pantalones
empeñado en que la ingenuidad
no apoye
para que indague y comprenda:
“literatura se hace
con no mucho más
que algunas buenas desgracias...”
Y después de caminar largo rato
y contarme que las relaciones, más que de piel, en principio
son el producto - consecuencia - de la respiración
y de narrarme la misma ocasión en que nos conocimos
para convocar al clic acompasado que nos llevó de cabeza
a reírnos.
Despierta, caigo.
No hay nada
no hay película a la postre
no hay, sino la maravilla
y un eco
allí
contigo.
Rodrigo Hernán Rojas Formosa
Del Libro “Entre 30 años y la muerte”
En su piel llevaba las señales de su tribu, su desnudez era admirable y habitual, decía que así respiraba.
Un día, cansado de su aburrida inmortalidad, se abrazó al último árbol mágico y se transformó en corteza.
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RECETA
Una larga hoja de cedrón empapado de rocío; un pedacito de cáscara de naranja secada al sol; algunos granos de crujiente anís y una cucharadita de miel de monte, todo mezclado con un poco de agua caliente. No te curan nada, pero hace bien y te saca esa tristeza del alma...
Daniel Ustares - Eldorado - Misiones
LA RES
Horizonte sin luz
pezuñas, mugido y polvo
cuero y crin tupidos
río de pasto invisible
solo se ven los gritos.
Bosque de cabeza y guampas
camino al frigorífico.
Fuego en las venas
áspero destino de res
caminan sobre la luna
reflejada en los charcos
caminan hacia la muerte
reflejada en sus ojos.
Maria Elisa Müller- Corrientes
Del Libro “Casa Tierra”
TODOJUNTO
De golpe. De repente. Un día
Percibió ese ropaje distinto
y…
en la distancia que separa el invierno
del estío
se animó a trazar
un punto
un punto errante y vacío.
EQUIPAJE
Por el camino solitario
deberás ir dejando
el equipaje excedente.
Ese, innecesario que
manteniéndote apegado
detiene tu marcha inexorable
al lugar
en el que, hallándote olvidado
olvidarás también
Los ¿cuántos? enseres
con los que hoy, te has rodeado.
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